- ¿Tengo que cambiar las herramientas que ya uso?
- No. Construimos encima de lo que tienes: el ERP, el CRM y el programa de gestión se quedan donde están. Si en la auditoría sale que algo conviene sustituir, aparece en la propuesta con el motivo y el coste, y decides tú.
- ¿Y si el sistema se equivoca?
- Se equivocará alguna vez, y quien te diga lo contrario te está vendiendo humo. Por eso cada automatización lleva registro de todo lo que hace y una regla explícita de cuándo se detiene y avisa a una persona. Lo dudoso no se resuelve solo: se escala.
- ¿De quién es el código cuando terminamos?
- Depende de lo que firmemos: la propiedad y la licencia se acuerdan en el contrato, con su precio, antes de escribir una línea. Nunca es una sorpresa que aparece el último día. Si lo que quieres es llevártelo entero, dilo en la conversación y te decimos qué cuesta.
- ¿Me quedo atado a vosotros para siempre?
- No debería. El sistema sigue funcionando sin nosotros, y por eso lo entregamos documentado. Ofrecemos mantenimiento porque las cosas cambian y conviene que alguien las vigile, pero es una decisión tuya, no un requisito para que aquello siga en pie.
- ¿Y si mi proceso es demasiado pequeño, o demasiado raro?
- Para eso está la conversación de 30 minutos. Si sale que no te compensa, te lo decimos ahí y no has perdido más que media hora. Raro no hay ninguno: si tiene pasos, se puede medir.